miércoles, 11 de noviembre de 2015

Locura



La locura debe ser algo parecido a no saber dónde estás, ni qué pintas en un lugar, o en una época –situación, esta última, bastante difícil de solucionar-. Y claro, no es lo mismo estar clínicamente loca, o “diagnosticádamente” loca –si algo tiene de bueno escribir tú misma las cosas, es que te puedes tomar las licencias lingüísticas que te dé la gana-. Como decía, no es igual estar clínica o diagnosticádamente loca, que sentirte loca tú misma bajo una apariencia de normalidad respecto al mundo que te rodea.
Claro, si te vas a la RAE –autoridad suprema en lo que al uso del lenguaje de refiere-, la palabra “locura” tiene varias acepciones, y bastante dispares entre sí, por cierto.
Primera: “privación del juicio o del uso de la razón”. ¿Pero privación cómo? ¿Que te arrebatan tu derecho al juicio y al uso de la razón? ¿O que se esfuma por sí mismo?
Y por otro lado, ¿la razón qué es? ¿Quién ha trazado la línea entre lo que se supone un comportamiento cuerdo o razonable de otro que no lo es?
No me convence nada esta primera acepción.
Segunda: “acción inconsiderada o gran desacierto”. Más de lo mismo. ¿Qué tendrá que ver, a mi modo de pensar, actuar con desacierto con estar loco? Las veces que me tendrían que considerar a mí loca si nos basáramos en esta definición...-aunque igual sí se me considera con semejante padecimiento y no lo sé, al fin y al cabo, no creo que los locos tengamos mucha capacidad para percibir el modo en que estamos siendo observados o definidos por los demás.
En cualquier caso, esta definición tampoco me encaja.
Tercera: “acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa”. ¡Esta sí que tiene delito! Si lo entiendo bien, mi comportamiento causa sorpresa porque es “anómalo” ¿y ya estoy loca? ¿No es más fácil admitir que pueda tener una forma de actuar y de ver las cosas que no coincide con la de la mayoría, sin más, sin necesidad de que me etiqueten de loca por ello?
¡Fuera la tercera definición!
Cuarta: “exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo”. ¡Por aquí sí que no paso! ¿Qué significa “por algún afecto u otro incentivo”? Vamos a ver, ¿Que me suben el sueldo, me pongo a bailar de alegría, y ya estoy loca? ¿Qué me encuentro con una vieja amiga y lloro de emoción, o grito si quieres, y loca…? Por poner dos ejemplos sencillos, sobre todo el primero perfectamente posible –léase la ironía- que le pueda suceder a cualquier persona en cualquier momento.
Señores de la RAE, vayan encargando a quien proceda la construcción de manicomios tan grandes como ciudades, pues según sus distintas acepciones de lo que es “locura”, muchos tendremos que trasladarnos a vivir allí.
Mientras tanto, me reafirmo en mi particular definición de locura, sinónimo de desubicación, incomprensión, impotencia, inconformismo, idealismo incluso…

Igual después de esto me conceden el sillón “L” de locura en la Real Academia Española.

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