jueves, 18 de octubre de 2012

Para mi Ángel...


He empezado a escribirte mientras espero, sentada en un banco de la estación, la llegada del tren que me conducirá, como cada día, a casa, a nuestra casa; una casa que ahora, en pleno mes de agosto, sólo habito yo, mientras tú disfrutas en el pueblo de tu mágico verano de niño de 12 años; verano que seguro guardarás para siempre entre tus mejores recuerdos de niñez limpia e inocente, niñez de juegos, de amigos, de risas…niñez que está dando paso, sin que nos demos apenas cuenta, a una adolescencia que va enviando señales cada día, avisando de su llegada.
…12 años hace ya que llegaste a mi vida…y cada día sigo preguntándome cómo pude vivir sin ti hasta ese mágico momento, cómo era posible para mí un mundo en el que tú aún no estabas…

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